Diario de diálisis

Crónicas, reflexiones y sentimientos de un paciente que comenzó un tratamiento de diálisis

LA LUCHA DE SANDRO

Posted by Alejandro Marticorena en Jueves, 7 enero, 2010

Roberto Sánchez, más conocido como Sandro

Si bien nunca fui fanático de Sandro ni puse especial interés en sus canciones tengo que decir que fue alguien que siempre me cayó simpático. Me gusta cómo cantaba, creo que realmente tenía mucho talento y carisma como intérprete y logró crear un estilo fuertemente personal y, más importante aún, seductor.

Una seducción que, creo yo, irradiaba hacia todos: no sólo a las mujeres –sus “nenas”, como las llamaba– que lo siguieron desde principios de los ’60 (en 2003 cumplió 40 años con la música). Creo que el verdadero seductor, como lo era él, seduce también a sus pares; en este caso, hombres. No de la misma manera, claro: a los hombres nos genera una sensación que podría traducirse en “yo a este tipo lo tendría como amigo“, o “cómo me gustaría invitarlo a un asado“.

Sandro formó parte, de todas maneras, de mi infancia. Yo nací en marzo de 1965 (en ese año él cumplía 20) y tengo recuerdos setentistas, de verano y sábados por la tarde, estando en mi departamento del barrio porteño de Caballito y viendo películas del ciclo “Sábados de súper acción“, en Canal 13, creo, donde cada tanto, alternadas con alguna de “Palito” Ortega, Carlitos Balá o Luis Sandrini, daban alguna de él.

Sin embargo, la figura de Sandro no dejó de tener para mí, excepto por esas cuestiones que recién comenté, el sabor de lo lejano. Quizás (y en primer lugar) porque soy hombre; quizás (y en segundo) por una cuestión generacional, digamos que mi sensación con Sandro fue la de alguien que me caía bien, a quien respetaba, y de quien sabía positivamente que, me importara o no, era un ídolo, “status” ratificado a lo largo de más de 40 años de trayectoria con la música por la fidelidad a prueba de balas de sus “nenas” admiradoras, abanico de mujeres cuyos extremos deben andar a grosso modo entre los 50 y los 70 años de edad (y quizás más, seguramente). En síntesis, siempre tuve en relación con Sandro un vínculo marcado por la sensación de haber llegado (yo) fuera de tiempo y de sexo como para ser un admirador más (sigue).

Sin embargo, mi vínculo con Sandro cambió radicalmente cuando supe que estaba en lista de espera para trasplante. De pronto, había algo en lo que Sandro y yo estábamos –siquiera genéricamente– en igualdad de condiciones. Ambos esperábamos ser trasplantados. Él, de corazón, bronquios y pulmones; yo, de riñón. Por supuesto, seguramente en lo único que nos parecíamos Sandro y yo era en el sexo y en estar en la lista de espera del INCUCAI (el organismo que coordina los trasplantes en la Argentina). Pero era un punto en común nada menor.

Varias veces pensé en escribir sobre su situación y sobre su largo período en lista de espera, marcado, incluso, por algún escandalete mediático: la incomprensible “patinada” del anterior presidente del INCUCAI, Mario Perichón, cuando reveló públicamente que Sandro estaba en lista de espera para trasplante bronquiocardiopulmonar le costó el cargo, ya que –por lo que tengo entendido– se trata de datos confidenciales y desde esa institución no puede revelarse (menos aún en un medio masivo) la identidad de quienes esperan un trasplante.

Con más razón algo interno me acuciaba para escribir acá cuando, hace poco más de mes y medio, se supo que trasladaban a Sandro al Hospital Italiano de la ciudad de Mendoza para practicarle el ansiado trasplante. Por un momento me pareció que ése era el momento ideal: todos los medios, casi sin excepción, hablaban del tema, y la deformación profesional que hace latir un periodista dentro de mí me gritaba que ése era el momento, que si todos los medios hablaban del asunto justamente un blog como éste no podía permanecer ajeno al tema.

Sin embargo no lo hice. Me dije “mejor escribo algo cuando le den el alta y ya esté bien“. No sé por qué pensé eso. Seguramente algo que tiene más que ver con las cábalas y el pensamiento mágico que con algo razonado y fruto de la lógica racional. Pero temí –como decimos en la Argentina– “quemar” las expectativas por hablar con antelación a las certezas.

Fue una estupidez, en algún punto. Excepto, claro, por la intención: todos queríamos que Sandro se recupere, y creo que todos fantaseábamos con verlo dando su primera entrevista en la tele luego del trasplante. Quizás mi silencio respecto del tema tenía esa secreta e íntima esperanza: que sirviera como cábala para que se pusiera bien.

Lamentablemente no pudo ser. El “Gitano” se nos fue anteayer, y hasta hace unas cuantas horas había aún gente desfilando en el Congreso de la Nación, donde lo velaron, para dar su “último adiós al ídolo”, para utilizar una trillada fórmula periodística.

De cualquier modo, el caso de Sandro –por tratarse de un ídolo famoso– seguramente contribuyó a aumentar la conciencia necesaria acerca de la importancia de la donación de órganos en nuestro país. No es la primera vez que menciono el tema acá en Diario de diálisis, pero no sé bien por qué (seguramente los psicólogos tendrán más claro este punto) la cuestión de la donación de órganos está rodeada de tabúes y, por lo tanto, de una brutal y nociva desinformación. Seguramente muchos de esos tabúes se fundan en infundados miedos, valga la contradicción. De ahí la frase que utilizo al pie de todos mis e-mails personales, “la ignorancia es la mejor aliada del miedo” (que es mía, modestia aparte).

La despedida de las "nenas", ayer (foto: Diario Ultimahora.com)

Por eso, creo que el caso de Sandro seguramente sirvió (o debiera servir) para concientizar más y mejor a la “gente común”, la gente que (por el momento, nunca se sabe) es por completo ajena al tema, y esperemos que siga siéndolo… pero al menos contando con información veraz, fidedigna, exacta y bien fundamentada acerca de la cuestión de la donación de órganos y los trasplantes.

Se me podrá decir que, con la visibilidad pública que tuvo el caso de Sandro, su final no resultará muy alentador para comprender cabalmente la cuestión de los trasplantes y que podría terminar infundiendo más miedos que entusiasmos sobre el asunto. Creo que ese argumento valdría si el de Sandro fuese el único trasplante que se hubiera efectuado en años. Y no lo fue, obviamente: la página de inicio del INCUCAI mostraba, al momento de escribir este post, la noticia de que durante 2009 se efectuaron 1192 trasplantes en la Argentina.

Y el de Sandro ni siquiera fue el único trasplante con amplia difusión mediática: valgan como módica muestra los casos de Pilar Chávez, de 19 años, quien recibió el 19 de noviembre pasado un trasplante hepático en el Hospital Italiano de Buenos Aires, y del médico obstetra de 47 años Jorge Rodríguez Kissner, trasplantado cardíaco en la Fundación Favaloro el 4 de enero de 2009, como prueba de que –en rigor estadístico– la gran mayoría de los trasplantes sale bien.

En fin, “Gitano”, qué vamos a hacerle. Nos quedan tus discos, tus películas y los recuerdos. Ahí te iremos a buscar siempre, porque como reza una frase de un poeta que ahora no recuerdo, “si bien la muerte es más larga que la vida, el acto de vivir dura más que el acto de morir“.

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8 comentarios to “LA LUCHA DE SANDRO”

  1. mariel said

    Mi suegra fue admiradora de Sandro,mas bien fanatica,para mi esposo se murio alguien de la flia,tanto escuchar sus canciones y ver sus peliculas de chico,tenes razon cuando decis q hay temas q nos unen mas,mi suegra murio hace 20 años,a los 46 en lista de espera,el riñon nunca llego,por eso ponemos tanta expectativa en cada trasplante,el prolongar la vida de una persona en otra tiene q ser mas fuerte q las dudas o los miedos,ojala sigan las donaciones,ojala cada vez mas gente tenga una nueva oportunidad,una mejor calidad de vida

  2. xochitl said

    SANDRO FORMO Y FORMARA PARTE MUY IMPORTANTE DE MI VIDA
    GRACIAS POR EXISTIR, SOLO EL OLVIDO ES MORTAL POR ESO SERAS
    PARA MI SEMPITERNO

  3. Los trasplantes exitosos son más numerosos que los que no lo son. Y acá no puede entrar en juego el trasplante en sí sino el estado general del paciente cuando es trasplantado. Por lo que se sabe, Sandro no venía en muy buen estado y, además, creo que por ser un trasplante múltiple, era mucho más riesgoso.

    En cuanto a los exitosos, hace un par de días vi una nota en TV donde entrevistaban al doctor Kissner que volvió a atender en su consultorio de obstreta.

    Respecto a lo que decís de “Cine de Super Acción” me parece que hay una confusión. “Cine de Super Acción” iba los sábados por la tarde por canal 11 y daban películas estadounidenses, onda western y también de romanos, como las que le gusta a Sabina. Las pelis de Sandro creo que la habrás visto los domingos en el ciclo de cine nacional de Canal 13 (¿Matinee como en el cine?) donde sí pasaban a Sandrini, Palito Ortega y, desde ya, Sandro.

    • ¡Efectivamente! Mattiné como en el cine, era. Vos sí que tenés memoria de elefante, negro. Impresionante lo suyo. Menos mal que puse ese tímido “creo” junto a “Canal 13”. No estaba seguro. Gracias por la aclaración. Un abrazo,

      Alejandro.

  4. Sonia Hip said

    Hola Alejandro:

    Pues yo en mi adolescencia, Sandro era uno de nuestros ídolos, tenía una compañera que sus películas las veía 20 veces por lo menos, yo no tanto, pero lo que me molesto, las últimas noticias de su vida, que estaba encerrado o secuestrado, etc., realmente no se que hay de verdad en ello, pero sí lamento su partida considero antes de tiempo, y de vez en cuando oire sus canciones en honor a él.

    Saludos y felicitaciones por mantener este sitio, yo soy una persona que te escribí hace mucho, gracias a Dios tengo 9 años con mi insuficiencia renal, pero no me dialisan todavía, he podido mantenerme y estoy feliz por ello, ahora sufro de la columna, pero bueno ya con los años nos sobran achaques o enfermedades, mucha, pero mucha suerte, que logres tu transplante.

    Saludos

  5. es verdad, a veces los idolos van por generaciones o la gente mejor dicho admira a sus idolos “contemporaneos”. No todos, logico. En mi caso que soy todavia mas joven que vos, siempre me gusto la música de Sandro y lo escuche de chico y de grande cuando daba la oportunidad. En fin, fui un gran idolo de America, y una gran persona.

    Saludos.

  6. fue y es, perdon!

  7. Roberto Sanchez said

    Hola estimado Alejandro, estoy encantado del articulo que has hecho, muy real y conmovedor, lamento mucho tu enfermedad y espero de todo corazón que hayas superado esta amarga prueba, soy una persona que tambien sufro una discapacidad y me imagino lo mal que lo has pasado, en estos dias pasaron aquí en españa una serie televisiva basada en la vida de el cantante Raphael, quien tambien padecio una enfermedad de higado y por tal motivo tuvo que someterse a una larga lista de espera, con la fortuna de conseguir un donante a tiempo. Esa fúe la razón que me llevo a tu blog, causandome mucha curiosidad por que siempre he sido seguidor de Sandro, por sus canciones y por tener su mismo nombre, espero que te mejores.
    Un saludo

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