Diario de diálisis

Crónicas, reflexiones y sentimientos de un paciente que comenzó un tratamiento de diálisis

VACACIONES 2008 (III)

Posted by Alejandro Marticorena en Lunes, 3 marzo, 2008

De modo que la situación parecía no poder ser peor. El auto perdiendo agua en cantidad considerable; peleado con mi mujer; faltando casi 500 kilómetros para llegar a Bariloche; al día siguiente no encontraría un taller mecánico ni pagando, y no sabía si podría dializarme el lunes.

Traté de poner la cabeza “en frío“. Lo llamé a mi padre desde el celular, siquiera para que estuviera al corriente de que si al día siguiente se hacían las 20:00 y no habíamos aparecido por su casa (donde nos hospedaríamos) existiría una poderosa razón para eso.

Le dije que estaba casi seguro que lo del agua se originaba en aquella vieja fisura en el radiador de la que meses atrás me había hablado mi mecánico diciéndome que no era grave y que yo, en el colmo de los olvidos, había omitido pedirle que chequeara cuando tres días atrás le había llevado el auto para ponerlo en condiciones para el viaje. Mi viejo trató de calmarme: me dijo que la pérdida podría deberse a un caño pinchado o una junta floja, sólo eso, o bien que, si era el radiador, quizás la pérdida no fuera abundante y me diera margen para llegar. Mientras lo escuchaba yo deseaba profundamente que tuviera razón. Quedamos en que lo mantendría al corriente y cortamos.

Alguien que nunca estudió Geografía

Habían pasado más de veinte minutos del momento en que supuestamente la camioneta del A.C.A. debería haber aparecido. Tenía sed; el viaje había sido espantosamente caluroso y mi auto no tiene aire acondicionado, con lo que a lo largo del día había ingerido líquido copiosamente. Pensé en el sobrepeso que llevaría a diálisis… máxime si no podía llegar a Bariloche a tiempo para dializarme el lunes a las 7:00 de la mañana. Traté de aguantar, pero a los cinco minutos solté una puteada , mandé la cuestión del sobrepeso exactamente al carajo y me encaminé al quiosco que veía en la esquina. Compré un agua mineral sin gas de 350 centímetros cúbicos y volví a la puerta del estacionamiento.

Mientras bebía a sorbos el agua fresca sentía que cada trago era el mejor néctar que alguna vez hubiera probado. En eso estaba cuando sonó mi celular. Del otro lado preguntaron por mi nombre. “Soy yo, ¿quién es?” dije. Resultó que me llamaba el mecánico del A.C.A, diciendo que no podía encontrar ningún estacionamiento en la dirección que le habían pasado. Le pregunté qué dirección le habían dado. Era correcta, pero luego me dijo que no había ninguna Avenida Olascoaga en la esquina… Opté por el empirismo. “¿Qué ves desde donde estás?“, le pregunté. “La dirección es de una casa de familia y en la esquina comienza una calle de tierra“, me respondió. “Perdón, pero ¿desde dónde me llamás?” le pregunté, ya algo inquieto. Hubo una risita socarrona: “Trelew“, me dijo. “¿Por qué? ¿Usted dónde está?“.

La ciudad de Trelew está en la provincia del Chubut , distante al menos 600 kilómetros al sudeste de Neuquén, y ubicada no cerca de la Cordillera de los Andes, como ésta, sino en el lado opuesto de la Argentina: cerca del Océano Atlántico. Había sucedido que la persona que me atendió estaba en Buenos Aires, y se había equivocado de ciudad al derivar el pedido. Aún no sé bien cómo alguien puede confundir “Neuquén” con “Trelew“, a no ser por una vaga similitud en la acentuación prosódica o una ingesta excesiva de alcohol durante la jornada laboral.

Media hora después de este episodio, la camioneta del A.C.A (de Neuquén, claro) finalmente llegaba al estacionamiento. Serían las once y cuarto de la noche. El mecánico (un muchacho bastante joven) y yo llegamos junto al auto. Lo revisó y, efectivamente, resultó ser aquella vieja pinchadura en el radiador. “Pero no se preocupe”, me dijo. “No es una pérdida grande; vaya controlando el nivel del agua cada 200 kilómetros, más o menos, y trate de no exigirlo mucho para que no levante mucha presión”.

Salí a la calle. Volví a sentir algo de alivio. Y hambre, de modo que busqué un restaurante. Cené (solo, lamentablemente) unas pastas riquísimas con crema de leche. Y sin sal, por suerte. Volví al hotel pasadas las 0:30. Ya era domingo. Mi mujer y mi hijo dormían. Me desvestí y me acosté. Debo haber tardado 30 segundos en dormirme profundamente.

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6 comentarios to “VACACIONES 2008 (III)”

  1. Rosaly said

    Estimado Alejandro, tus VACACIONES 3 realmente está hilaria.
    Se nota la “vena” para escribir. Muchos saludos desde Chile.
    En breve seguiré con la “saga” de mi historia…

    Saludos y ánimo a todos

  2. Rosaly said

    ahhhh, no sé si te diste cuenta pero cada vez que insertas una foto la misma tapa lo que escribiste…

    Saludos

  3. Sergio Gual said

    Alejandro estuve viendo lo que contaste de tus vacaciones y la verdad que fue toda una odisea, la verdad que es un dolor de cabeza pensar en cambiar de centro de dialisis para poder irte de vacaciones, ami me pasa lo mismo cuando quiero ir a ver a mi novia (Lucia que es de Santa fe) y tengo que ir por un fin de semana, pero durante las vacaciones de verano consegui un centro de dialisis en el que me atendieron muy bien; por supuesto que no te sentis como en casa pero bueno para salir del paso y estar un poquito mas con ella me la banque y por supuesto que lo haria de nuevo.
    Bueno el motivo de escribirte aca era para invitarte en tus proximas vacaciones si todavia te encontras en dialisis (Dios quiera que no) que pienses en la posibilidad de venirte a Carloz Paz aca hay un centro de dialisis muy bueno con tecnicos muy buenos para que salgas un poco de lo mismo. Cualquier cosa me avisas y yo te gestiono todo el contacto como apra que salgas de lo mismo de siempre.
    Bueno voy a empesar a andar mas seguido asique ya sabes donde encontrarme.
    Saludos.

    • mariel said

      hola sergio,yo vivo en santa maria de punilla,cerca de carlos paz,me gustaria q me comentes sobre ese centro de dialisis,mi marido dializa en fresenius cordoba,pero mucho no le gusta el centro,la atencion es muy buena,pero estamos a 55 km,carlos paz a 20 km,te dejo mi mail marieldeambrossi@hotmail.com. gracias

  4. Respuesta a comentarios 1 y 2. Hola Rosaly. Gracias por el elogio. Con respecto a lo que decís sobre las imágenes que tapan el texto, no sé qué está sucediendo. hay personas a las que les pasa lo mismo que a vos, y otras que lo ven perfectamente. Creo que puede deberse a problemas en el navegador de Internet que cada computadora tenga instalado o –menos probablemente– a cómo esté configurada la pantalla. ¿Cuál navegador usás vos y de qué versión?

    Un beso.

    Alejandro Marticorena.

  5. Respuesta al comentario 3. Sergio, muchísimas gracias por el ofrecimiento. Si bien soy fanático de la Patagonia andina, me debo una visita a Córdoba en algún momento así que si resulta ser así ya me pondré en contacto con vos.

    Un abrazo y gracias.

    Alejandro Marticorena.

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