Diario de diálisis

Crónicas, reflexiones y sentimientos de un paciente que comenzó un tratamiento de diálisis

CHAU, NILDA

Posted by Alejandro Marticorena en Sábado, 2 junio, 2007

El 15 de setiembre del año pasado escribí un post titulado “Los compañeros de diálisis“. Y empecé hablando de Nilda. Nilda Durante.

Nilda... durante una sesión de diálisis, al lado m�oLos detalles están en el post, ya que esa vez conté con la mayor precisión que pude todo lo que esa vieja divina me contó acerca de los impresionantes (y largos) viajes que hizo por el mundo a lo largo de su “hermosa vida”, como la definió Patricio, uno de los técnicos que trabaja en el Centro de Diálisis del Hospital Alemán. Nilda amaba viajar; creo que fue una de las cosas que más le gustaban.

Bueno, Nilda falleció el miércoles. Ya venía medio “entregadita”. Se le notaba en el semblante. Hace pocas semanas incluso faltó sin avisar a una sesión. Se notaba de lejos que ya no se cuidaba (a veces venía con la cara hinchada, por el exceso de líquido) y se la notaba cansada.

Recuerdo, además, que al final de un par de sesiones le costaba bastante caminar. César, uno de los mucamos, tenía que acompañarla desde la camilla hasta el sector donde nos sentamos unos minutos antes de irnos, por precaución.

Quién sabe si fue por estas dificultades al caminar que hará unos diez días Nilda se cayó, en su casa, y sufrió una fractura de cadera.

Hubo que internarla. Y hubo que operarla.

Desconozco los detalles, el por qué, el cómo, los resultados de la operación, los riesgos. El tema es que el miércoles sufrió un paro cardíaco y se quedó.

O, mejor dicho, se fue.

Nilda Durante llevaba, como quizás se lleva una bandera, el apellido que le dejó su esposo cuando falleció. Así la conocíamos en diálisis. Pero en rigor se llamaba Nilda Urrutia, su apellido paterno. De ascendencia vasca, como este servidor. Cabeza dura, como este servidor. Afectuosa, como este servidor. Recuerdo que cuando yo llegaba siempre me saludaba con una sonrisa y un “hola, bebé”. Una vez, incluso, me “tiró los galgos”. Me dijo “mirá, pibe, si yo tuviera unos 30 años menos, no te me escapás”. Tenía 74 años, según Liliana, mi técnica en diálisis.

A Nilda la dializaban con catéter. En cambio, yo tengo fístula arteriovenosa. Y por razones organizativas, los técnicos en diálisis conectan primero a quienes tenemos fístula, y luego, a quienes tienen catéter. Y ella siempre protestaba. Le decía a Liliana: “¿No ves que él tiene coronita?” Entonces me miraba a mí y me decía “pibe, sos el querubín acá, siempre te atienden primero”. Entonces Liliana la retaba cariñosamente: “No entendés más, Nilda: a él lo conecto primero porque tiene fístula; vos tenés catéter, por eso te conecto última”.

Por eso, cuando a veces yo llegaba tarde y ya la habían conectado, siempre me jodía. Parecía una nena. “Te gané, pibe”, me decía con una sonrisa de oreja a oreja.

Un personaje, Nilda. La voy a extrañar. Todos la vamos a extrañar. Otra Nilda, Benítez, compañera de turno, estaba realmente dolorida. Me decía, ayer viernes cuando nos enteramos, “ella, Adriana (otra paciente) y yo éramos como las tres mosqueteras”. Hablaba con los ojos húmedos la tocaya de Durante. “Era un ser humano maravilloso, de las personas más generosas que conocí”.

Pero como yo le dije tanto a Nilda Benítez como a Liliana, mi técnica: “ahora está mejor que antes”. Prefiero pensar eso.

Y que, después de tanto tiempo, Nilda Urrutia de Durante pudo volver a viajar. Dios sabe por dónde andará.

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4 comentarios to “CHAU, NILDA”

  1. lina said

    es un texto hermoso, a pesar de relatar un suceso de ese tipo. mientras yo estuve en hemodiálisis, dos meses, algo así le pasó a amparito. tardé varios días en preguntar por ella. no me atrevía. nadie hablaba de ello tampoco.
    lo siento.

  2. Hola, Lina. Es cierto, debe haber como un mecanismo psicológico de negación. En mi centro de diálisis he notado que, a excepción de (justamente) Nilda y alguna otra paciente, en general nadie pregunta nada. No en forma evidente, al menos.

    Me recuerda a lo que suelen decir los actores (¿debería decir “solemos”? Después de todo hago teatro amateur) cuando muere un colega: “se fue de gira”. ¿Será que los pacientes en diálisis preferimos pensar “se trasplantó”?

    Un beso grande, Lina, y próximamente un post con tus fotos. No me olvido. 🙂

    Alejandro.

  3. […] en este blog es algo de lo que pese a todo me propuse hablar. Y no es la primera vez que lo hago. El hecho, yendo al punto, es que el 3 de abril pasado falleció uno de mis compañeros de […]

  4. mariel de las sierras said

    hola a todos,es triste perder a compañeros de tratamiento,en el centro q dializa mi marido ocultn todo,por ejemplo el otro dia una chica convulsiono e hizo un paro,por supuesto todos quedaron mal pero nadie informo,eso fue el martes el jueves la chica no vino,preguntaron por ella y dijeron q estaba bien en otro turno,a la salida se enteraron por el remisero q habia fallecido,quisiera pensar q el tiempo de ocultar se tiene q acabar y dar la oportunidad de saber,recuerdo cuando murio mi suegra(tambien dializaba)la emocion de mi marido cuando vio a 2 o 3 compañeros de dialisis dandolo el ultimo adios y si alejandro como actriz te digo se van de gira

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