Diario de diálisis

Crónicas, reflexiones y sentimientos de un paciente que comenzó un tratamiento de diálisis

LA HISTORIA DE ROSA, MAMÁ DE GABRIEL

Posted by Alejandro Marticorena en Sábado, 7 abril, 2007

La nueva sección “Contá tu historia aquí” va rindiendo sus frutos.

El mensaje que transcribo más abajo pertenece a Rosa, mamá de Gabriel, un chico que hoy tiene 15 años y al que hace cuatro le diagnosticaron Insuficiencia Renal Crónica y tuvieron que dializarlo hasta que pudo ser trasplantado. Y, según me cuenta Rosa, tuvieron que tolerar todo eso por algo que tiene toda la “pinta” de negligencia profesional, al menos en lo relativo al diagnóstico.

Y acá incluiré un par de párrafos sobre el tema de las presuntas negligencias profesionales. Los argentinos no estamos muy acostumbrados que digamos a reclamar o a cuestionar. No sé si los años de dictadura militar y la forzosa aceptación de la autoridad imperante a la que estuvimos sometidos quienes vivimos (padecimos, mejor dicho) esa época nos “domesticó” al punto de anestesiarnos la capacidad de ir a consultar a un abogado para constatar si alguno de nuestros derechos (o, como dicen los abogados, “bienes jurídicos tutelados”) fue vulnerado.

Como sea, lo que cuenta la mamá de Gabriel, sumado a algo que por vía privada me comentó otra lectora (y que no quiero revelar, aún al menos, porque no tengo su autorización) me hace pensar si el de Rosa no será  un caso digno de asesoría legal. Digo, aunque sea para descartar la duda. Porque si por una vez en este país tenemos la oportunidad de hacer justicia y de la manera que corresponde, ¿por qué dejarla pasar alegremente, exponiendo a otros a que sufran el mismo daño que por una presunta negligencia tuvimos que padecer nosotros?

Volviendo al tema y sin más preámbulos, va el testimonio de Rosa. Gracias, Rosa, por compartirlo con nosotros y disculpas por el retraso en publicarlo. Últimamente he debido responder a los numerosos comentarios que me dejan los lectores y es notable el tiempo que demanda eso. Y justamente, tiempo no es lo que me sobra…

__________________________________________________

“Hola, Alejandro. Te cuento que me impactó mucho tu historia, la leí en una revista, y aunque hoy ando apurada por el trabajo no quería dejar pasar la oportunidad de escribirte.

“Tengo 35 años y un hijo que ahora tiene 15, a los 11 años le diagnosticaron una IRC. Fue terrible pasar de tener un hijo sano a que nos digan que necesitaba urgente un trasplante, y todo por culpa de gente irresponsable que le hizo pasar una “infección urinaria” por (según ellos) “sistema inmunológico no desarrollado”. Me decían que tenía “anginas” siempre, y esas infecciones le deterioraron sus riñones con los años, pero gracias a Dios que lo cuidó hasta que alguien se dió cuenta (aunque ya era tarde).

“Lo pudimos trasplantar en el policlínico de la ciudad de Neuquén el 2 de marzo de 2004 con un riñón que le donó su papá; yo no lo pude hacer por una piedrita que tenía el mío. Fue largo y agotador el ir a diálisis tres veces por semana, pero la luchamos, se puede, con amor todo se puede, no hay que bajar los brazos.

“Hoy “Gaby” está muy bien, con controles de por vida pero hace una vida casi normal, va a tercer año y es buen alumno e hijo. Bueno Alejandro, sin más que contarte te deseo toda la suerte del mundo. ¡¡¡cariños!!! Rosa , la mamá.”

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2 comentarios to “LA HISTORIA DE ROSA, MAMÁ DE GABRIEL”

  1. Estela M. Pastor said

    Ay… Alejandro a mi tambien me parece lo mismo que a vos,pero sucede que los argentinos nos pasa que nos cansamos que nos manden de aca para alla, por cualquier trámite, por sencillo que sea y eso nos hace pensar que lo único que logramos es perder nuestro tiempo, por que si algo se mueve, estos señores,que tapan sus errores con tierra, siempre tienen un seguro gigante que los protege, o peor aun el dinero suficiente como para comprar a quien sea necesario.-
    Normalmente soy una persona muy positiva, pero cuando de Justicia se trata, no puedo sentir de la misma manera y me cuesta ,pero yo lo voy a intentar.-
    Un beso

  2. Es cierto lo que decís, Estela. Y es lamentablemente cierto, porque hay muchos (y en ciertas ocasiones, incluido yo) que cuando debiéramos hacer algo para que dejen de aprovecharse de nosotros, sea por negligencia, corrupción o lo que fuere, nos gana esa sensación de que todo esfuerzo y toda lucha serán inútiles, que el mundo fue y será una porquería (como dice el tango), y que nuestro esfuerzo individual nada podrá.

    El punto es que si nos dejamos ganar por esa sensación, que más de una vez termina transformándose en una cruel realidad, es cierto, no hacemos sino garantizar que el círculo vicioso se repita. Creemos que nada se ganará con nuestro esfuerzo o lucha, por lo tanto vamos mal predispuestos, por lo tanto cuando aparece un escollo nos convencemos de que no podremos, y –por lo tanto– luego no podemos.

    ¿Y si comenzáramos a poner las energías (todos, porque el esfuerzo individual no lo puede todo) en ver –y hacer– las cosas a la inversa?

    Creo que aquí la diálisis, como experiencia de vida, nos enseña algo: que cuando uno pone energía, ganas y fuerza para luchar, muchas cosas se pueden. Una de las mejores demostraciones que a mí mismo me enseñó cosas de mí (aunque suene a trabalenguas) es el hecho de que esté ahora escribiéndote, Estela, porque eso significa que armé un blog donde los lectores, en su inmensa mayoría, me dicen cosas que me resultan tremendamente útiles para mantener mi ánimo, mis ganas de pelearla por mi salud y mi vida bien en alto. Y, como si todo esto fuera poco, con la sensación (que más que sensación me parece que es una gratificante realidad) de estar ayudando a otros “gracias” a compartir lo que me está pasando a mí.

    Antes de vivir esto jamás hubiese creído que yo podría hacer lo que estoy haciendo ahora. Y que mi blog, meses atrás, aparezca mencionado en la edición on-line del diario Clarín; que tiempo después apareciese una nota en un portal informativo de Internet; que eso diera lugar, días más tarde, a la propuesta que me hicieron de revista Noticias de publicar un testimonial… y que a partir de eso el tráfico en Diario de Diálisis creciera como creció. No espectacularmente, pero creció.

    Creo que ésa es la clave: aprovechar lo que nos pasa en la vida (todo lo que nos pasa, lo malo y lo bueno) para sacar conclusiones y, más importante aún, enseñanzas.

    Entonces, ¿por qué no luchar? ¿Por qué no intentarlo? Quienes generaron cambios en la historia fueron los que se movieron. No los que se quedaron quietos aceptando las cosas tal cual son. ¿No?

    Un beso enorme y gracias por participar, Estela.

    Alejandro Marticorena.

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