Diario de diálisis

Crónicas, reflexiones y sentimientos de un paciente que comenzó un tratamiento de diálisis

LA DIÁLISIS DURANTE LAS VACACIONES (CON FOTOS) ÚLTIMA PARTE

Posted by Alejandro Marticorena en Viernes, 16 febrero, 2007

En síntesis, y como dije en otra parte, “no tuve (grandes) motivos para quejarme”. Excepto, claro, por el traslado del primer día.

La atención por parte de las técnicas en diálisis y la administrativa (en su caso, ya mencioné su amabilidad) fue muy buena. La técnica que me atendió a mí, Fernanda –alias “Pelusa”–, se notaba que era, como Liliana, quien me atiende en Buenos Aires, una mujer experimentada. Rápida en las conexiones y desconexiones; eficaz; práctica y segura de sí misma. No debe ser fácil, al menos en los inicios profesionales de un técnico en diálisis, pasarse el día clavando agujas de dos centímetros de largo y casi dos milímetros de grosor en número de dos por paciente; cuidando que no se desangren y desatendiendo muchas veces las muecas (o incluso gemidos) de dolor de muchos de ellos en ese molesto momento.

Pelusa me recordaba, vaga aunque simpáticamente, a un personaje de “The Muppets Show”, programa de TV emitido en la Argentina en la década del setenta bajo el nombre de “El Show de los Muppets” (en esa época aún defendíamos el uso del castellano), una serie de títeres muy linda que daban cuando yo era chico. El personaje en cuestión era “Miss Piggy“, una cerdita rubia de grandes ojos azules, muy glamorosa, egocéntrica y con un carácter “de aquellos”. Claro, si Pelusa leyera esto, seguramente se tomaría el primer ómnibus a Buenos Aires y vendría a patearme el culo con sus importantes piernas…

Reflexiones finales

Quería cerrar este post con unas reflexiones en relación con estas vacaciones, que fueron las primeras que viví estando ya en diálisis.

Algún mecanismo psicológico que al principio no pude o no supe vislumbrar me mantuvo “bloqueado” para pensar qué hacer durante las vacaciones.

No creo equivocarme si digo que la “gente normal” se pone a pensar qué hacer durante sus vacaciones (y a planificarlas) a partir de, digamos, octubre o noviembre. Diciembre, como mucho, puede ser el mes en que mucha gente se decide, apurada, porque ya queda poco.

¿Cuándo me puse a pensar seriamante en las vacaciones? El 4 de enero. Y para un paciente en diálisis, las cosas son, como se podrá suponer, algo más “complicadas”, porque el destino elegido tiene que contar con un centro de diálisis. Y siempre hay trámites que hacer, y vacantes que otros pudieron haber ocupado.

Quizás ésta es una de las cosas que, al menos a mí, más me molesta en relación con la diálisis: esta dependencia, esta imposibilidad de ir con libertad a lugares alejados de la gente y de todo. Con mi mujer y mi hijo estuvimos yendo, durante los últimos cinco o seis veranos, a la Patagonia andina, de campamento, con carpa, a lugares bastante alejados de cualquier centro urbano importante pero bellos, tranquilos y fundamentalmente naturales. Los lagos del sur argentino tienen esas características.

Pues bien, ahora estoy en diálisis y continuar con esa modalidad… se complica. No digo que sea imposible: podemos elegir campings más cercanos a ciudades que sí tengan centros de diálisis, pero se complica. Y no sería lo mismo, ciertamente. Pero bueno: algo es mejor que nada.

Uno de mis destinos preferidos suele ser San Carlos de Bariloche. Por varias razones, más allá del obvio atractivo turístico. Entre las principales: mi padre vive allá. Yo nací allá. Y esas dos razones me generan un lazo afectivo fuertísimo, como se comprenderá, y un placer difícil de explicar cuando voy llegando y la ruta, luego de una suave loma, de un segundo a otro deja ver la imponencia y el profundo azul del lago Nahuel Huapi con todo Bariloche extendiéndose, blanca y multitudinaria, sobre la otra orilla del lago, respaldada por las montañas que, aún en verano, siempre conservan algo de nieve.

El punto es, en contra de uno de los eslóganes de Fresenius Medical Care que sostiene “estamos donde nos necesita”, que en Bariloche, justamente, esta empresa no tiene centro de diálisis. Curioso si se tiene en cuenta que esta ciudad es uno de los principales centros turísticos argentinos en ambas temporadas (verano e invierno), y tiene una población estable de al menos 120.000 habitantes.

La alternativa que me quedaba era pedir al sector administrativo de Fresenius que enviara una nota a mi empresa de medicina prepaga (Galeno) solicitando algo así como la realización de un convenio temporario con otra prestadora de servicios de hemodiálisis con presencia en Bariloche. ¿Por qué un convenio temporario? Porque Galeno sólo tiene convenio con Fresenius. O sea que si quiero viajar a un destino donde no esté Fresenius… papeleo y trámites. Y pérdidas de tiempo.

Y yo, evidentemente, no estaba para perder tiempo y, sobre todo, energías, en malditos trámites administrativos. Ésta, a la larga, creo que fue la raíz de mi casi absoluta inacción para resolver el tema de mis vacaciones. Además, claro, de una sensación de bastante inseguridad al alejarme de esa suerte de “raíz que me da vida” que viene a ser la máquina dializadora del Hospital Alemán. Esos dos factores operaron combinados y, creo, fueron los que me mantuvieron frenado hasta inicios de enero.

Y es que yo finalizaba un 2006 en el que mi vida había experimentado un giro sumamente trascendente. Hubo un antes y un después de la diálisis. Tomar conciencia de que mi cuerpo y mi salud ya no volverán a ser los mismos de antes, tener que aprender a convivir con la idea de que la Insuficiencia Renal Crónica es, justamente, crónica y que por lo tanto jamás me dejará, fue un trago difícil y amargo. Me trasplantaré algún día y, con suerte, por unos años dejaré de hacer diálisis: esto es verdad. Pero ése es el punto: por unos años. El riñón trasplantado no es para siempre. En casos “récord”, un riñón trasplantado puede durar 20 o hasta 25 años… pero ése es uno de los extremos del arco. El promedio suele situarse en la mitad de ese período.

La llegada de las fiestas de fin de año suelen sumirnos en un estado psicológico meditativo y que nos impulsan a sacar balances y conclusiones. Y para mí no fue nada fácil sacar balances del 2006. Hubo cosas buenas, por cierto: me reconcilié con mi mujer luego de un año (casi exacto) de separación; la diálisis mejoró mi estado de salud general (nunca me olvido que si yo hubiese nacido 30 años antes ahora estaría muerto); ensayamos y presentamos con el grupo del taller de teatro una obra en un teatro del barrio de San Telmo… y seguramente hay más. Pero, como todo en la vida, hubo “de cal” y “de arena”. Y las de cal pesaron, quizás, más que nunca.

Pese a todo, la experiencia de las vacaciones en diálisis y en otra ciudad siento que fueron el puntapié inicial que, tanto a mi mujer como a mí, contribuyeron a darnos la seguridad necesaria para animarnos, el próximo verano, a viajar a Bariloche.

Y, esta vez sí, planificándolo con tiempo.

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Sala Gualeguaychú 4

Mirando hacia mi derecha, se veía la entrada a la sala. Éramos siete los pacientes que estábamos contra esa pared. En la opuesta, en un sector aparte, quienes tenían serología positiva en hepatitis.

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Sala Gualeguaychú 6

El sector que fotografié aquí es donde colocan a las personas con serología positiva en hepatitis. Detrás de la columna se insinúa el sillón de una paciente, que estaba tapada con una manta.

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4 comentarios to “LA DIÁLISIS DURANTE LAS VACACIONES (CON FOTOS) ÚLTIMA PARTE”

  1. cecy said

    un favor como puedo orientarme sobre esta enfermedad, mi padre recientemente adquirio la insuficiencia renal, no sabemos porque pues no es hipertenso ni diabetico, y con lo que conviene a la familia andamos como desorganizados no sabemos ni como comenzar o por donde,mi PA esta internado, ante la burocracia del seguro y aunado a nuestra ignorancia es una situacion muy mala para todos nosotros. me gustaria mucho alguna orientacion, supongo que esto conlleva un proceso o algo parecido si se puede solicito apoyo, gracias

  2. Yanina said

    Hola yo soy una paciente en hemodialisis, llevo 9 años empece a los 16 hoy tengo 25 lo que yo quiero preguntar es cuanto tiempo puede durar una persona en hemod. ya que no solo de deteriran las arterias si no que tambien el mismo corazon??hay un tiempo determinado que dura el paciente? cual es el promedio de vida que tiene en la hemodialisis? me explico bien? muchas gracias.

  3. Raquel Gutiérrez said

    Recibí un mensaje de una direcciòn “no-reply” y…bueno, pedì que fueran mas explicitos y no tan engorrosos.Pero me rebotò el mail. LO UNICO QUE QUIERO ES CONECTARME CON UN CENTRO DE DIALISIS EN BARILOCHE PARA RESERVAR UN LUGAR PARA ABIRL, Y TODO ME ESTA RESULTANDO MUY COMPLICADO. POR FAVOR, que alguien me auxilie. Desde ya muchas gracias. RAquel

  4. Raquel Gutiérrez said

    Lamentablemente aun no tengo ningùn informe. Veo que no podrè viajar pues no sè si tendrè lugar en alguna clìnica. Ojalà alguien me de una mano para alguna direcciòn de Centro de dialisis en Bariloche. Gracias desde ya.

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