Diario de diálisis

Crónicas, reflexiones y sentimientos de un paciente que comenzó un tratamiento de diálisis

CRÓNICA DE UNA CAÍDA

Posted by Alejandro Marticorena en Jueves, 25 enero, 2007

Parece que por estos días me estoy dedicando a postear viejas cosas que me habían quedado en el tintero.

Me recuerda a los medios gráficos que, cuando no tienen nada sustancioso para publicar mandan lo que en la jerga periodística se conoce como “notas de parrilla”. Es decir, notas atemporales, ya escritas pero no publicadas, y que pueden “salir a la luz” con relativa independencia de la vorágine noticiosa que impone diariamente la realidad.

En este caso no sé si es tan así. De hecho, un blog no es “tan así” como un medio gráfico.

Pero bueno, yendo al grano: lo que quería contar hoy es aquel desmayo que sufrí horas antes de la sesión de diálisis del 24 de diciembre que se hizo en ese horario tan poco usual (de 2:00 AM a 6:00 AM) y del que algo adelanté en “Solos en la madrugada“.

El desmayo me sucedió a eso de las 20:00 del sábado 23.

Hacía algunos días que venía sintiéndome medio “flojo”. Tenía que tener cuidado cada vez que, estando sentado, me incorporaba de golpe. Y ni que hablar si de la posición “de cúbito dorsal” (acostado boca arriba) me ponía de pie sin más trámite. Si lo hacía, invariablemente sentía algo muy parecido al principio de una lipotimia, aunque sólo debía dejar pasar unos cinco o diez segundos y volvía a sentirme normal. Ese síntoma es lo que se conoce con el nombre de “hipotensión ortostática“; es decir, un descenso brusco de la tensión arterial al ponerse de pie.

Pues bien. Ese sábado, desde primeras horas de la noche, estuve bastante tiempo acostado viendo la TV en el sillón del living de mi casa. En un momento mi mujer me llamó desde el balcón, para que fuese a ver algo.

Pequeño paréntesis: siempre, y desde muy pibe, fui fanático de los aviones. Siempre digo que mi vocación frustrada es la de piloto civil. Uno de mis “berretines” es ir hasta alguna de las cabeceras del Aeroparque (de allí salen los vuelos de cabotaje en la ciudad de Buenos Aires) sólo para ver despegar y aterrizar aviones. Adoro volar, adoro verlos, conozco todos los modelos, sé sus características… de hecho, tengo como la compulsión de mirar al cielo cuando escucho pasar alguno. Y me angustio si no logro verlo. ¿Por qué me pasa eso? No tengo ni idea. Pero me pasó siempre. Y siempre me pasará. Y, por lo que se verá, a veces a mi pesar.

Estábamos en que mi mujer me llamó desde el balcón. Sucedió que pasaba un avión, y ella sabe que me encanta verlos, máxime de noche, con sus luces intermitentes y su vuelo elegante y opulento. Se trata de los aviones que hacen vuelos internacionales, más grandes e imponentes que los del Aeroparque.

“Mirá, Ale, un avión”. Bastó la frase para que, completamente distraído, me levantara como si tal cosa y llegara al balcón en dos trancos. Recuerdo que la sensación de “bajón” fue intensa, pero no mucho más que otras, de modo que, simplemente, me tomé de la baranda. Recuerdo haber posado la vista fijamente en las luces intermitentes, tipo “flash”, en los extremos de las alas del avión que se alejaba rumbo al norte. Me esforcé, como tantas otras veces, en aguantar el “bajón”.

Lo siguiente que recuerdo es la visión de los rostros de mi mujer y mi hijo. Primero fue como un llegar desde muy lejos, como un despertar lerdo y completamente desprovisto de recuerdos o de conciencia previa. Reconocía sus rostros, claro: eran los de las personas que más amo en este mundo. La visión me reconfortaba, me traía una grata sensación… excepción hecha por los gestos de esos rostros queridos. Había en ellos algo de tensión, estaban como transfigurados. Durante los primeros momentos advertí que hablaban. No podía escuchar qué decían, hasta que me dí cuenta de que me hablaban a mí, como si esperasen algo.

Instantes después fue como si alguien subiese paulatinamente el volumen del audio de un televisor. Al principio escuchaba los sonidos de sus voces amortiguados, como si tuviese algodón en los oídos. Simultáneamente, escuchaba un fuerte siseo, como si hubiese cerca un escape de gas. Con los segundos, el sonido de las voces se fue haciendo más potente pero, además, más claro, más diáfano. El siseo, cesaba. Tomé conciencia de que no hablaban. Estaban gritando. Me estaban gritando a mí. Yo no entendía por qué el alboroto. Mi hijo (ahora lo advertía) lloraba; mi mujer me sacudía. Por entonces advertí que estaba sentado incómodamente en el piso del balcón, y con el torso recostado contra la pared. Algo me molestaba en mi espalda, a la altura de la cintura. Pronto descubriría que era una de las pequeñas macetas que adornan mi balcón. Con el peso de mi cuerpo había aplastado la planta que contenía.

Más o menos por entonces comencé tomar conciencia (lentamente) de que había sufrido un desmayo, e importante. Creo que esa conciencia vino junto con el dolor que sentía en la parte posterior de la cabeza, y en el homóplato derecho, lugares que me golpeé cuando caí, como una bolsa de papas, hacia atrás, sin que mi mujer que estaba junto a mí pudiera hacer nada para evitarlo. Estuve inconsciente, según me relató ella más tarde, unos cuantos segundos.

Tuve suerte, de cualquier forma. Mi cuerpo, al desplomarse, pudo golpear contra el filo que se forma con la puerta-ventana que permite el paso hacia y desde el balcón. Y los golpes, como ya dije, fueron en la parte de atrás de la cabeza, y en el homóplato derecho (la parte superior de la espalda, cerca del hombro). De haberme golpeado contra el filo, hubiese sangrado profusamente por el cuero cabelludo (tiene innúmeros capilares) y la herida en el homóplato hubiera sido más grave. Pero no: fueron escoriaciones del tipo raspadura.

Lucía, mi esposa, llamó inmediatamente a un médico de emergencia. E hizo bien. En mi situación, todas las precauciones son pocas.

Al rato estaban en casa dos médicos. Me hicieron los exámenes de rigor, incluyendo el pinchazo en la yema de un dedo para descartar un síndrome hipoglucémico. “Lo único que me faltaría (recuerdo que pensé) es enterarme de que encima me volví diabético”. Pero afortunadamente, no.

La explicación 

¿Qué fue lo que pasó? Ya en diálisis hablé del asunto con la médica de guardia que estaba ese día. La explicación fue que generalmente, cuando uno entra en diálisis y se es hipertenso, se mantiene, lógicamente, la medicación necesaria que uno venía tomando para controlar los valores de tensión arterial. El punto es que a lo largo de las semanas y los meses esa tensión, como consecuencia de la propia diálisis, tiende a estabilizarse, acercándose a los valores normales (entre 120 y 130 de máxima, y entre 80 y 90 de mínima). Pero si la medicación también se mantiene estable, el resultado es el esperable: la tensión termina ubicándose por debajo de los niveles normales.

Así es que, con la presión por debajo de niveles normales, si uno está sentado y quieto y de pronto se incorpora, se produce el síntoma que mencioné más arriba, el de la hipotensión ortostática. Y el riesgo que entraña este síntoma es que si el “bajón” de tensión arterial es muy brusco y cae más allá de determinados valores, se produce el desmayo: el cerebro recibe de pronto menos sangre de la que necesita para funcionar con normalidad, y súbitamente se entra en inconsciencia… sin importar dónde esté uno, ni haciendo qué, ni en qué situación.

Ésta fue una más de las tantas enseñanzas que me está dejando el tratamiento. Es como dice el refrán: se hace camino al andar… y al caer, agregaría yo.

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5 comentarios to “CRÓNICA DE UNA CAÍDA”

  1. Angel said

    Hola Alejandro
    la verdad es que yo no he llegado a ese término pero si que he tenido problemas con la tensión por otro motivo. Como supongo que sabes, la diálisis y el fallo renal hace que bajen la hemoglobina. Para evitar el descenso te inyectan EPO para que los niveles de hemoglobina suban. El problema es que me subieron demasiado y eso hizo que la tensión se disparara hacia arriba. Tenía un montón de hipotensores y me suspendieron el tratamiento de EPO hasta que volvieran a niveles normales. Cuando la hemoglobina llegó a niveles normales, la tensión bajó por si misma pero como tenía los hipotensores… efecto rebote: tensión por los suelos. Lo bueno es que me daba durante diálisis y podía contrarestarla yo mismo tomando cafeína y poníendome suero salino.

    Ahora no tengo hipotensores (salvo subidas ocasionales) y estoy bastante bien aunque últimamente la tensión me está volviendo a subir. Tendremos que ver si es por la EPO (que vuelvo a inyectarme) o es simplemente porque la tensión sube.

    Si tienes oportunidad, te recomiendo que pidas la HDD porque merece la pena. Hay gente a favor y gente en contra, pero permite una vida bastante más independiente que en el hospital.

    Una cosa sobre la que estoy buscando estudio últimamente es sobre la hemodiálisis diaria. En el hospital que me lleva están intentando implantarla porque dice que hace que los pacientes lleguan en muy buenas condiciones al trasplante.

    Bueno Alejandro tengo que dejarte que tengo un poquito de curro atrasado y tengo que terminar para empezar el fin de semana (que empieza con diálisis por supuesto).

    Saludos,
    Angel

  2. Hola, Ángel. Bueno, a mí también me vienen inyectando EPO dos veces por semana (eritropoyetina, una hormona que favorece la generación de glóbulos rojos: lo comento para los lectores) porque hace meses que tengo el hematocrito (índice de glóbulos rojos) bajo.

    Con respecto a la hemodiálisis domiciliaria (HDD) tengo entendido que la habitación donde hacés las sesiones tiene que tener ciertas condiciones especiales (higiénicas, ante todo). ¿Es así? Y tengo más preguntas. Por ejemplo:

    1) ¿Quién te suministra los elementos necesarios? Máquina, filtro, conductos, esterilizadores, agujas, etcétera.

    2) ¿Para qué operaciones necesitás la ayuda de alguien? ¿Conexión, desconexión, control del dializador?

    3) ¿Vos decidís a qué hora dializarte?

    4) ¿Cuánto dura la HDD cada día?

    5) ¿Cómo te sentís al finalizar?

    6) ¿Cómo te arreglás cuando tenés que viajar?

    En fin, se me ocurren más pero no quisiera extender excesivamente este comentario. Pero sí me interesa mucho que me cuentes las particularidades de esta alternativa, comparada con la hemodiálisis “tradicional”, para llamarla de alguna manera.

    Ángel, muchísimas gracias por seguir mi blog. Recibí un fuerte abrazo de

    Alejandro Marticorena.

    • fanny said

      Hola Carlos sabes a mi papä se le empezo con la dializis peritonial,en la casa,y todos los suministros se la dan en ESSALUD un seguro medico,desde pinzas,cinturones etc.tec. lo que nosotros hicimos es acondicionar su dormitorio para ello se necesita una mesa donde se trabaja y se esteriliza antes de unicida la dialisis ,es una higiene que tiene un protocolo a seguir para no caer con la peritonitis,a nosotros nos capacitó la enfermera encargada del programa y con el favor de Dios allí vamos ,mi papá no es candidato para hemodialisis porque a sufrido 4 infartos,y sufre de asma bronquial,e hipertenso,pero desde que se inicio con la dializis esta mas animado,a me olvidaba también es anticoagulado,pero esta teniendo una mejor calidad de vida apesar que tiene 86 años camina y viaja ,sin ningun problema ,a proposito se dializa 4 veces al día y todo lo toma con buen humor, ojala esto te sirva para algo,y tambièn sele inyeccta eritoproyectinapues tiene la hemoglobina muy baja .asta la proxima Dios te guarde Fanny

  3. Angel said

    Hola Alejandro
    intentaré responder a todas las preguntas y, como es la norma en este blog, lo haré desde el punto de vista de mi experiencia personal y sin ningún valor médico.

    P: Con respecto a la hemodiálisis domiciliaria (HDD) tengo entendido que la habitación donde hacés las sesiones tiene que tener ciertas condiciones especiales (higiénicas, ante todo). ¿Es así?

    R: Realmente las condiciones higiénicas no son exageradas. Simplemente que la habitación esté limpia pero no tiene que estar desinfectada ni esteril ni nada por el estilo. Yo uso el salón de casa porque de esa manera no estoy sólo mientras hago diálisis.

    P: ¿Quién te suministra los elementos necesarios? Máquina, filtro, conductos, esterilizadores, agujas, etcétera.

    R: Todos los elementos necesarios (máquina, dializadores, ácido, bicarbonato, material médico para la conexión, filtros para el agua y un largo etcétera) me los suministra la compañía Baxter en acuerdo con mi hospital (y lo paga todo el seguro médico). Tengo un sistema especial de agua para la máquina y la máquina en si. El sistema de aguas tiene unos filtros para eliminar el cloro y partículas microscópicas. La máquina es más pequeña que las hospitalarias (no mucho más) y tiene algunas funciones restringidas para que no podamos hacer ciertas cosas.

    P: ¿Para qué operaciones necesitás la ayuda de alguien? ¿Conexión, desconexión, control del dializador?

    R: Realmente no necesitaría la ayuda de nadie porque puedo hacerlo completamente solo aunque yo tengo la ayuda de mi prometida. Ella me ayuda en la conexión y en la desconexión. Si usas agujas, si que necesitas más ayuda porque es complicado pincharte a ti mismo pero este no es mi caso porque utilizo una vía central (permcath es su nombre técnico) que tengo en el pecho. Es un sistema mucho más sencillo de usar que el pincharse. En principio quería usar una fístula (y tengo una) pero una vez en casa me dí cuenta que es mejor tener las dos manos libres para atender cualquier alarma que pueda surgir.
    Controlo la máquina con una pantalla táctil y no resulta nada complicada de usar.

    P: ¿Vos decidís a qué hora dializarte?

    R: Yo decido no sólo la hora en la que me dializo sino los días en que me dializo. Tengo que dializarme 5 días a la semana en sesiones de 2:15h. Yo decido la hora y los días.
    Tengo mucha libertad en esto porque si voy a salir de fin de semana largo, puedo estar hasta 3 dias sin diálisis y lo que hago es una diálisis antes de irme de 3 horas y una de 3 horas al volver aunque nunca me voy más de 2 días y medio.

    P: ¿Cuánto dura la HDD cada día?

    R: Para responder a esta pregunta, te cuento en que consiste una sesión de diálisis en casa (porque es un poquito diferente a la hospitalaria) y como lo tenemos nosotros organizado.
    Lo primero es hacer unos test al agua del sistema para ver la cantidad de cloro (tengo unos máximos permitidos). Esto dura unos 5 minutos.
    Luego viene montar el sistema de la máquina y conectar el sistema de líquido extracorpóreo (es una solución con heparina que es la que tiene el sistema antes de que te conecten), el suero (para una posible bajada de tensión y para reinfundirte cuando terminas la diálsis), el ácido de diálisis, el cartucho de bicarbonato y el dializados. en esto tenemos unos 15 minutos. Luego haces que el líquido extracorpóreo pase por el sistema para eliminar el aire.
    Cuando esto ha terminado, la máquina hace unos test y mientras preparo el paño esteril con el material que necesito (jeringas, heparina, gasas, guantes, mascarilla) y otra bandeja con el material que necesitaré en la desconexión.
    Una vez teminados los test, conecto al dializador los conectores que llevan el líquido de diálisis, elimino el aire que pueda quedar pasando líquido extracorpóreo y programo la máquina.
    El proceso completo antes de conectarme dura unos 30 minutos.
    Luego me conecto y hago 2.15 de diálisis. Este tiempo lo dedico a trabajar o leer o ver la tele. Afortunadamente mi empresa me permite trabajar en casa de forma remota.
    Luego me desconecto al terminar la diálisis y desinfecto la máquina. La desconexión dura unos 15 minutos y la desinfección dura unos 45 minutos.
    Total unas 3 horas y media.
    Lo que estamos haciendo para ahorrar tiempo es que mi prometida prepara la máquina y hace los test del agua. Cuando yo llego del trabajo lo único que tengo que hacer es pasar el líquido extracorpóreo, programar la máquina y conectarme. Normalmente ahorramos unos 10 o 15 minutos.

    P: ¿Cómo te sentís al finalizar?

    R: Me siento genial. Un poco cansado por el día pero no tengo efectos secundarios como calambres o vómitos. Realmente al ser sesiones más cortas no existen problemas de cambios bruscos en el metabolismo.

    P:¿Cómo te arreglás cuando tenés que viajar?

    R: Bueno, hasta ahora solamente he viajado muy cerca de casa y he estado fuera 3 días como máximo. En ese tiempo puedo estar sin diálsis cuidándome un poco. Si tengo algún problema estando fuera, siempre puedo ir al hospital y, com sé exactamente la configuración de mi máquina (flujos, peso seco, líquido de diálisis que uso, heparina) podría hacerme diálisis de emergencia en cualquier lugar.
    Para viajes largos, puedo solicitar un centro en otro lugar (al lugar al que voy) y dializarme allí mientras estoy de vacaciones. De momento no lo he solicitado ninguna vez porque llevo desde verano en diálisis.
    Este año tendré que solicitarlo para irme de luna de miel.

    P: Pero sí me interesa mucho que me cuentes las particularidades de esta alternativa, comparada con la hemodiálisis “tradicional”, para llamarla de alguna manera.

    R: Entre las diferencias que yo le veo en mi corta experiencia, son la libertad que te da para hacer tu vida, la mejoría de la salud, la independencia, la libertad en la alimentación, la sensación de responsabilidad, la posibilidad de controlar por ti mismo el problema y no ser un mero espectador de lo que te ocurre.
    Claro que no es una decisión que puedes tomar por ti mismo porque necesitas el apoyo de tu familia-pareja. Para nosotros fue una decisión que tuvimos que tomar juntos porque mi prometida tuvo que pensar en lo que para ella significaba dado que ella ha perdido un poco de su independencia al tener que estar conmigo en diálisis y no disponer de ese tiempo para ella. Nunca se ha quejado y se comporta como una ayuda increible y le estoy muy agradecido.
    Para mi esta situación (me resisto a llamarlo enfermedad) ha sido algo que nos ha unido más y que nos ha servido para demostrar más el amor.
    Como punto positivo para la familia es que forman parte activa de la solución y eso les ayuda a superar el cambio de una manera mas dinámica.

    Los puntos menos positivos son el que al estar en casa, no tienes todas las ventajas de atención de un centro hospitalario ante una emergencia en diálisis. No estás solo porque yo tengo un teléfono con el que hago video-conferencia con el hospital por si ocurre algo. Te preparan para lo que pueda ocurrir y saber como reaccionar. En realidad, lo único que puede pasar son calambres (que se solucionan pasando suero), bajadas de tensión (también se solucionan pasando suero), subidas de tensión (tomo los mismos medicamentos que me darían en el hospital).
    Si pasa cualquier otra cosa, te retornas y te mandan una ambulancia.

    Bueno, creo que esta entrada es bastante larga… dificil resumir algo con tantos detalles.

    Estoy abierto a responder las preguntas que puedan surgirte y me siento honrado de poder responderlas.

    Espero que pases unas buenas vacaciones y que descanses.

    Un abrazo,
    Angel

  4. ISABEL said

    Hola, quisiera saber que opinion teneis: mi padre ingreso a hospital por una hernia, al operarle se perforo el ducto del riñon transplantado y un fallo en la intubación le produjo una neumonia quimica, ya despues de 1 mes y medio, (perdio el riñon claro) entro en dialisis la neumonía ha cedido y está estable pero desde hace una semana no despierta desde la última sedación de calmantes, los medicos dicen que es está todo estable (no tiene fiebre, le quitaron la respiración artificial, respira por si solo, parametro normales de oxigenación, etc) pero anoche tuvo un bajón importante, lo que sucede es que hasta hace 1 semana le hacian hemodialisis y luego pasaron hacer la dialissis que le correspondia, cuando le hablan parece moverse un poco pero los médicos no nos dicen que puede pasar, dicen que está muy débil, estamos desesperados viendo como poco a poco se ve débil tras tanto tiempo en la UVI, alguno habeís pasado por algo asi?, el médico dice que el bajon lo contrarestaron pero que es imprevisible saber que va a ocurrir…

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