Diario de diálisis

Crónicas, reflexiones y sentimientos de un paciente que comenzó un tratamiento de diálisis

SOBRE LLOVIDO, MOJADO

Posted by Alejandro Marticorena en Martes, 10 octubre, 2006

Estoy en mi trabajo. La lluvia que veo caer sobre la ciudad me inspitró, quizás, para el título que elegí.

Es que por estos días –y voy a hacer una pequeña confesión– no anduve con mucho ánimo para escribir.

Podría echar mano del ya casi clásico argumento de que no lo hice porque, como se rompió la máquina que usaba en casa, no puedo mantener la frecuencia que tenía en la publicación de posts; que estoy en proceso de pedir presupuestos y mirar precios para comprarme una PC nueva, bla bla bla. Pero no.

La verdad es otra: no estuve de ánimo. Pero si en un espacio como éste, creado por mí mismo y para contar lo que me pasa en relación con mi tratamiento, no soy capaz de decir sin ambages qué es lo que me pasa, vamos mal. O, como se suele decir hoy, “estamos en el horno”.

Y mi ánimo no estuvo del todo bien porque hará unos 15 días me detectaron una caída en el hematocrito, es decir, el índice que mide la cantidad de glóbulos rojos en el plasma sanguíneo. Si el índice normal para un hombre adulto es de 38 a 40, en mi caso detectaron que ando entre 22 y 23.

El resultado, realizado como rutina mensual para todos quienes estamos en diálisis, arrojó además que tengo alto el fósforo en sangre (6,1, mientras que el “techo” normal sería de 5,5) y alto, aunque no mucho, el “colesterol malo”, o LDL, que está en 136.

Entonces, varias indicaciones médicas llegaron a mis oídos (en forma de recomendaciones) y mis manos (en forma de órdenes de prácticas médicas).

Un antecedente

Por empezar, es neceasario comentar un antecedente que ayudará a entender el contexto actual: hace exactamente un año yo estaba internado con un diagnóstico de gastritis erosiva leve. El 7 de octubre de 2005 tuve una descompensación por un pico de anemia. La anemia es, de hecho, lo que tengo ahora: escasa cantidad de glóbulos rojos. Sólo que el día en que me internaron sólo tenía un índice de hematocrito de 18. Recordemos: lo “normal” ronda el 40. O sea que tenía menos de la mitad de glóbulos rojos necesarios.

Ese pico anémico fue (se sabría más tarde) originado, en última instancia, por la insuficiencia renal crónica. O, mejor dicho, por no mantener la dieta especificada para quienes padecemos esta enfermedad.

Yo había comenzado, unos 15 días antes de la internación, con una gripe y fiebre que no se me terminaban de curar. Comencé a tomar aspirinas, hasta que fui a la guardia del Sanatorio de la Trinidad, en Palermo, donde me recetaron antibióticos y un corticoide leve.

Al cuarto día de tomarlos (sin suprimir las aspirinas, claro) era viernes. Me desperté mucho más tarde que lo normal, y muy cansado. La sensación de fatiga duró todo el día. Me pesaban las piernas al caminar. Finalmente, comencé a descomponerme (sentía desmayarme) hacia las 7 de la tarde. Afortunadamente estaba acompañado por mi padre, en una confitería. Él me alcanzó hasta la Clínica Santa Isabel, en el barrio de Flores, donde me dejaron inmediatamente internado.

En otro post comentaré los pormenores de la internación. Baste con decir que estuve seis días internado, que me hicieron tres transfusiones de sangre y que perdí seis kilos de peso. Uno por cada día de internación. Salí, con la expresa indicación de visitar urgente a mi nefrólogo.

Así las cosas, este episodio tiene mucho que ver con los estudios que me indicaron esta vez. Primero: un análisis de sangre oculta en materia fecal. Segundo: una videoendoscopía digestiva alta con biopsia y todo. Y tercero, un ecocardiograma con doppler cardíaco.

Los dos primeros estudios ya los hice. El resultado fue negativo. Mañana, temprano, haré el restante.

No sé si ponerme contento por el hecho de que no estoy perdiendo sangre por el tracto digestivo, o más nervioso porque hasta ahora no me dijeron cuál puede ser la causa de una caída semejante del hematocrito, y que uno de los médicos del centro de diálisis calificó con la palabra “importante”.

Mañana por la mañana, seguramente, tendré el resultado del ecocardiograma. Si esto es así, podré llevarlo para que cualquiera de los médicos del centro lo vea y me diga a qué puede deberse esta anomalía.

Con respecto al fósforo y al colesterol, la cosa es menos misteriosa. Y puede resumirse en la frase “ingesta de alimentos no apropiados”: lácteos, galletitas de chocolate, dulce de leche, facturas y algo de queso: precisamente los alimentos que recuerdo que ingerí (dándome esas “autolicencias” en las que incurro bastante seguido) evidentemente en demasía.

Así que esta cuestión tiene correctivo.

Espero que la del hematocrito también. Esto me hace pensar en qué medida estos “inconvenientes” lo afectan a uno psicológicamente.

Pero prefiero desarrollar ese tema en una entrada aparte.

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12 comentarios to “SOBRE LLOVIDO, MOJADO”

  1. Eduardo said

    Hola Ale

    Espero que te haya ido bien hoy con la endoscopía. Bueno, parte de lo que contás yo lo sabía aunque no recordaba muy bien las fechas. Es decir que ya hace un año, entonces, de aquella internación.

    Estamos leyendo con Claudia y le comenté recién que siento que sé mucho más de lo que te sucede a través del blog que de manera personal. Pero es lógico que así sea.

    “Es más fácil escribir que hablar”, dice Claudia.

    Bueno, me hincha las pelotas ser tan obsesivo con los juegos de palabras pero lo único que puedo querer para vos en este momento es que el pico anémico no te haga un bajón anímico. Porque uno es la gallina, el otro es el huevo pero nadie sabe cuál es cual y eso, finalmente, es lo bueno.

    Me alegra mucho que hayas roto este silencio de blog. Sobre todo porque hay alguna gente esperando leer lo que escribís. Y con que haya uno solo (yo creo que deben ser algunos mas) ya es más que sudiciente.

    Por último, hermano, a no olvidarse que el cuerpo es esa pobre estructura que tenemos para hacernos visible y hacer que funcione nuestra (¿)alma en esta tierra. Sino, a ver, decime, que puto riñón escribió alguna vez uno de esos poemas que alguna vez tendrías que publicar por aquí.

    Abrazón

    PD: Si, esto podría ser un mail abierto ¿y qué?

  2. El padre de mi compañero hace dos años no dábamos un duro, como se dice en España cuando alguien está realmente mal, pues estaba den diálisis día sí y día no, y como bien sabes el estrago que produce en el organismo es terrible. Afortunadamente hubo un donante y le hicieron un trasplante y a día de hoy anda, como nunca pensábamos verlo. Por experiencia propia, por cercanía, sé lo duro que resulta.
    Poco puedo decirte que no sepas ¿Verdad?. Sólo que: ¡Ánimo! no te des por vencido. Aquí tienes un amigo para cuando lo necesites o no lo no lo necesites, solo para cuando quieras…. Saludos.

  3. Al padre de mi compañero, estuvo durante muchos años en diálisis, de la que salia muy mal, afortunademente hace dos años le hicieron un trasplante y ahora está relativametne bien. Ánimo, no desesperes. Aqui tienes un amigo para lo que necesites. Abrazos.

  4. Elsa said

    Hola Ale.espero que te encuentres bien,con respecto a la dieta si te cuidas esos valores bajaran,pero dejando el dulce de leche el chocolate etc.te estan aplicando epo y hierro? en las sesiones de dialisis? por que eso ayuda vastante.espero que te mejores y arriba el animo que eso es muy importante para poder estar mejor y hay que darle para adelante otra no queda. y vamos arriba ese animo.Elsa

  5. Hola, Edu. Bueno, si bien salió todo bien (aunque los resultados finales debo pasar a buscarlos en 15 días) la endoscopía fue una aventura aparte (pero por lo fea), que relataré ni bien tenga un minuto (y/o una PC nueva en casa).

    Ante todo quiero decirte que me encantó (como siempre) el juego de palabras. De hecho, yo hice uno parecido en un mail que escribí a una amiga días pasados. Es que la letra que diferencia a las palabras “anímico” y “anémico” provocan un cambio de sentido tan grande, pero a la vez tan relacionado, que la tentación es grande. Inevitable, casi. Y es cierto: uno puede estar anémico por el ánimo, o con un ánimo anémico, que suenan parecido pero son algo diferentes. En mi caso, al menos hoy, el ánimo anda lejos de la anemia, aunque ésta –hasta donde sé– sigue estando ahí.

    Les agradezco mucho a Claudia y a vos ser parte de los lectores de Diario de Diálisis. No sé cuántos serán, pero son. Y son algunos más que ustedes dos. Eso es lo importante.

    Un fuerte abrazo y gracias.

    Alejandro Marticorena.

  6. Francisco (¿ése es tu nombre, verdad?), te agradezco mucho por tu comentario. Efectivamente, según me han dicho cuando el trasplante resulta exitoso uno puede volver a hacer prácticamente una vida normal. Tengo esperanzas en que suceda así conmigo. Más allá de eso, comentarios como el tuyo me ayudan mucho a mantener el ánimo en alto. Mil gracias por eso, entonces. Gracias por escribirme.

    Alejandro Marticorena.

  7. ¡Elsa! Como siempre, muchísimas gracias por tu aliento. Hoy ha sido para mí un excelente día: no hice más que leer comentarios que me levantaron el ánimo. Gracias a vos y a todos por eso.

    Con respecto al suministro de hierro y eritropoyetina en diálisis, sí, me la están suministrando. Esta última, desde hace unos 15 días, máxime después de que detectaron esa caída en el hematocrito. Veremos cómo sigue este asunto. Te mando un beso y gracias por escribirme.

    Alejandro Marticorena.

  8. Elsa said

    ALE.VAS A VER QUE TU HEMATOCRITO VA A SUBIR NUEVAMENTE,VA A TARDAR UN POQUITO PERO VA A SUBIR,YA QUE ME DECIS QUE HACE 15 TE ESTAN APLICANDO EPO,TE LO DIGO POR EXPERIENCIA PROPIA,ANTES DE ENTRAR EN DIALISIS,LA DOSIS LA HABIN BAJADO A LA MITAD Y EL HEMATOCRITO SE FUE A PIQUE,SE REGRESO A LA PRIMER DOSIS TARDO UN POQUITO Y VOLVIO A SUBIR,Y YA EN DIALISIS SE SIGUIO CON LA EPO,Y ESTA TODO MUY BIEN.ASI QUE NO DESESPERES QUE VAS A VOLVER A ESTAR MUY BIEN,Y COMO SIEMPRE TE DIGO,NO BAJES LOS BRAZOS,MUCHOS CARIÑOS.ELSA

  9. Gracias, Elsa. Es buen dato el que me estás dando. Ojalá sea así, realmente es molesto sentirse cansado todo el día. Te mando un beso y que estés bien.

    Alejandro Marticorena.

  10. Hola en efecto mi nombre es Francisco, para ser más exacto Francisco Javier. Me alegro mucho, Alejandro, que mis pocas palabras te sirvieran para animarte. Me gustaría que supieras que siempre que necesites algo, lo que sea puedes contar conmigo. Haber vivido una situación, aunque no personalmente, nos hace más receptivos a los que están pasando lo mismo. Sabes la dirección de mi blog, mi correo es f…@yahoo.es, lo adjunto para lo que necesites. Un abrazo y ¡Ánimo!

  11. Hola, en efecto me llamo Francisco, para ser más exactos Francisco Javier. Me alegro que las pocas palabras que dejé escritas te sirvieran de ánimo. Mi suegro en la actualidad puede hacer, dentro de un límite, una vida más que normal, seguro que en tu caso dentro de poco será igual. Me gustaría decirte que pueden contar conmigo para lo que sea. te adjunto mi correo por si decides/quieres ponerte en contacto conmigo: f…@yahoo.es. Recibe un fuerte abrazo y ánimo.

  12. Francisco, muchísimas gracias por tu predisposición. Ya agendé tu dirección de mail, aunque he decidido no publicarla en el comentario para evitar a esos “cazadores” de direcciones que luego te llenan de spam. Un fuerte abrazo desde la Argentina y gracias por escribirme.

    Alejandro Marticorena.

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