Diario de diálisis

Crónicas, reflexiones y sentimientos de un paciente que comenzó un tratamiento de diálisis

LA CUESTIÓN DE LA DONACIÓN DE ÓRGANOS

Posted by Alejandro Marticorena en Jueves, 28 septiembre, 2006

No por reiterado deja de ser cierto: es muy importante generar conciencia social acerca de la necesidad de erradicar viejos tabúes en torno a la donación de órganos y tejidos para trasplante.

Pueden ser muchas, y variadas, las raíces profundas (puramente psicológicas, estoy seguro) que impulsan a mucha gente a negarse a donar órganos o tejidos a otra gente que los necesita para poder seguir viviendo.

En el caso de donantes vivos, quizás sea más atendible el resquemor. En mi situación personal, puedo imaginarme con mayor… ¿cómo decirlo? cercanía, pongamos, cuál puede ser el miedo de alguien en la encrucijada de donar o no un riñón a un familiar directo. Estamos hablando de someterse a una operación de cirugía, en un quirófano, para dejar que nos saquen uno de los dos riñones que tenemos.

Creo que el ser humano es siempre reactivo a todo lo que signifique “perder” algo, dejar de tenerlo. Claro, es una percepción posible. Pero no debería ser la única: ¿por qué enfocarlo necesaria y unilateralmente como una “pérdida”? ¿Por qué no verlo como una “ganancia”?

Un donante vivo “se deja hacer” todo eso, “se somete” a una operación en un quirófano, con anestesia, internación, cicatriz y recuperación (por más breve que sea, recuperación al fin), fundamentalmente por un motivo. Uno solo, muy primario, profundamente humano. Y muy bello: amor.

Los eventuales miedos terminan disolviéndose en ese acto de entrega. Entregarse es amar, podría decirse en un bar en ronda de amigos. Simple. Pero cierto. Quien dona, quien se “banca” todo eso, lo hace para que esa otra persona (en la Argentina, familiares directos) pueda seguir viviendo, pueda seguir estando bien. Ésa es la “ganancia”, si hablamos en términos de “costo – beneficio”.

La situación del donante cadavérico, creo, tiene otros ribetes. Y los fantasmas son mucho más fantasmas, aunque (o quizás por eso mismo) mucho más “poderosos”.

Primero: nos obliga a pensar en la muerte. Y eso no le gusta a nadie. Y menos si se trata de la nuestra.

Pero la muerte llega, nos guste o no. Si es cierto que somos “humanos” y diferentes de los animales porque tenemos la potestad de reír y de ser conscientes de nuestro propio fin, deberíamos usar esa “capacidad” (si es tal) para asuntos como, por ejemplo, éste. La cuestión de la donación de órganos.

Y creo que la cuestión puede simplificarse tanto desde un enfoque religioso como desde uno ateo. O agnóstico. Si en general las religiones sostienen una trascendencia del alma por sobre la inmanencia del cuerpo, ¿para qué queremos conservar órganos o tejidos de nuestro cuerpo una vez que “nos fuimos al cielo”, máxime si pueden ser útiles para mantener con vida a otro ser humano?

Y desde el punto de vista ateo, la cosa es más cruda aún, pero nos lleva a la misma conclusión. Si una vez que nos morimos todo se termina, otra vez: ¿de qué nos sirven los órganos y tejidos, si ya no sentimos, ya no estamos, ya no existimos?

En definitiva, ¿qué es lo que queremos conservar de nosotros mismos, por qué y para qué?

Hasta que todos no tomemos cabal conciencia de que con la negativa a donar órganos después de fallecidos estamos cercenándole la posibilidad de seguir con vida a gente igual que nosotros, seguiremos cultivando un egoísmo más sutil pero mucho más crudo que el que se puede disimular con gestos solidarios mucho más “políticamente correctos” y con muy buena prensa, cuya enumeración no es necesaria por abundante.

Y esto es válido tanto para quienes necesitamos o necesitaremos un órgano porque el que tenemos ya no nos funciona, como para quienes no necesitan nada. O al menos eso creen.

Hasta acá mis opiniones, que son eso: modos de ver el tema. Me gustaría escuchar otras. Y si son diferentes, mejor.

Mientras tanto, me parece piola ir recopilando información y sitios de Internet donde se apunte a esta necesaria concientización. Gracias a mi amigo Eduardo Betas me enteré de que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires tiene un programa, denominado “Buenos Aires Trasplante“, donde hay contenidos interesantes sobre el tema.

Será cuestión de difundir. Como en todo: la información es buena cuando campea el miedo.

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5 comentarios to “LA CUESTIÓN DE LA DONACIÓN DE ÓRGANOS”

  1. gabriela said

    hola.mi papa fue diagnosticado recien con irc y le dieron dialisis directamente. es un sock para nosotros. quisiera leer mas pero estoy ansiosa. quisiera que me cuentes si antes de la dialisis te dieron otro tratamiento alla.
    soy de salta pero puedo llevarlo a mi papa hasta bs as si hay lugares mas especializados alla.
    otra pregunta, no tienes donantes vivos? gracias, contestame por favor en el correo, o mandame un msn al 038715… y me conecto por algun msn. por favor, gracias

  2. Hola, Gabriela. En mi caso, antes de la diálisis el único tratamiento que tuve fue una rigurosa dieta, que es la única forma en que se trata esta dolencia. Pasa que cuando me detectaron la IRC yo tenía alerededor del 30% de función renal. En el caso de tu padre, lo que puede haber pasado es que le detectaron la enfermedad ya con una función renal muy baja, cercana o inferior al 10%.

    Con respecto a los donantes, hay algo importante que debés saber: según la Ley Nacional de Trasplantes hay dos alternativas en relación con los donantes: el donante cadavérico (alguien que fallece y a quien le practican la ablación del órgano, en este caso los riñones) y el donante vivo. Pero en este último caso, el donante debe necesariamente ser un pariente directo (padre, madre, hijos, hermanos) o el cónyuge.

    Y finalmente, sobre los centros de diálisis es una decisión para la que te recomiendo que te asesores con un buen nefrólogo. Desconozco si vivís en Salta capital. Si es así, entiendo que allí debería haber centros de diálisis, aunque a su vez eso depende de la cobertura que le de la Obra Social a tu padre. De cualquier manera, sí es cierto que aquí en Buenos Aires hay, seguramente, más alternativas.

    Entiendo perfectamente tu ansiedad pero de cualquier manera te recomiendo que leas los posts de este blog; seguramente encontrarás información que te sirva o, por lo menos, te ayudaré a formularte más preguntas para conocer más sobre el tema.

    Un beso y gracias por escribirme.

    Alejandro Marticorena.

  3. Creo que es súper importante que tomemos conciencia de este tema y pensemos en la alegria que podemos causarle a otras personas aún después de nuestra muerte. Es esencial que contribuyamos con campañas de donación de órganos, que informemos a la gente sobre este tema y que tengan en cuenta que uno de sus familiares también podría necesitar un órgano en algún momento. Y las universidad es un buen lugar para empezar a hacer algo. Cuando estudiaba, nos pidieron que hicieramos un comercial de tv sobre un tema social y escogimos la donación de órganos, los invito a ver el video aquí: http://www.youtube.com/watch?v=X6FSBKBKjEg

  4. Hola, Samantha. Te agradezco mucho por tu comentario y por el video, realmente me gustó mucho. ¿Qué carrera estudiabas y dónde? Me parece importante mencionarlo, quisiera postear algo a propósito de tu video y de otros que estuve viendo en el YouTube.

    Un beso,

    Alejandro Marticorena.

  5. […] la conciencia necesaria acerca de la importancia de la donación de órganos en nuestro país. No es la primera vez que menciono el tema acá en Diario de diálisis, pero no sé bien por qué (seguramente los psicólogos tendrán más […]

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