Diario de diálisis

Crónicas, reflexiones y sentimientos de un paciente que comenzó un tratamiento de diálisis

POST-OPERATORIO (II)

Publicado por Alejandro Marticorena en Miércoles, 18 junio, 2008

Resultó que las hojas de palmera que veía desde mi cama eran, claro, de una palmera, ubicada en el patio central del hospital, al que daba la ventana de la sala de terapia intermedia en la que estaba.

Estuve bastante tiempo allí. Creo que pocas veces estuve tanto tiempo en un mismo lugar sin poder moverme, ni siquiera para bajar de la cama. Desde más o menos las 10 o 10:30 de la mañana del martes 6 (es decir, cuando me sacaron del quirófano) hasta casi las 19:30 del día siguiente cuando, gracias a los buenos oficios de una de las enfermeras, consiguieron trasladarme a una habitación común, aunque no en el Sector 9 porque allí no había lugar.

Lo que, dicho sea de paso, creo que me benefició. Las habitaciones del sector donde estuve (en el primer piso) eran modernas, y sobre todo hermosas. Pero bueno, no nos adelantemos en el relato.

Cuando más o menos había podido salir del sopor producido por la anestesia general (valga la aclaración de que, dato no menor, fue mi primera vez con anestesia general) advertí que estaba conectado a (creo recordar) dos dispositivos: uno de ellos medía el dosaje de oxígeno en sangre mediante una suerte de “broche” fijado a mi dedo pulgar derecho con una luz roja encendida. El otro, por vía endovenosa, era un aparato que me administraba calcio por goteo.

¿Por qué el calcio? Cuando a uno le practican una paratiroidectomía, inmediatamente los niveles de paratohormona (es lo que segrega la glándula paratiroides) caen dramáticamente, ya que las glándulas, que normalmente son 4 o 5, ya no están o, como fue mi caso, quedaron reducidas a la mitad de una. Por lo tanto, al casi no haber glándula, casi no hay secreción. Recordemos que, precisamente, a mí debieron operarme porque se me había declarado hiperparatiroidismo, ya.

Esta situación puede provocar, de no controlarse, un cuadro inverso al que se intentó combatir (el hipoparatiroidismo): la acción de la paratohormona consistía en quitar calcio y fósforo de los huesos, como consecuencia de los elevados niveles de fósforo en sangre que yo tenía. La detección por parte de la glándula de ese exceso de fósforo (la hiperfosfatemia) era la causa de los exagerados valores de paratohormona, que interviene intentando neutralizar el fósforo en sangre quitando calcio de los huesos y liberándolo en el torrente sanguíneo.

La súbita ausencia (o disminución, en mi caso) de paratohormona hace que los huesos, que venían de largos meses experimentando una progresiva descalcificación, comiencen inmediatamente a absorber el calcio de la sangre. Esta absorción es brusca y lleva el algo cómico nombre de “síndrome del hueso hambriento“. Si no se administra calcio en forma controlada se puede producir hipocalcemia, que tiene sus síntomas también y no es nada bueno que ocurra.

Diálisis post-operatoria

Sala de diálisis del Hospital AlemánAl día siguiente de la operación era miércoles, lo que significaba que debía dializarme. Recuerdo que cuando desperté, ese día, sentí algo parecido al hastío. “Joder con este tratamiento”, pensé, “no zafás ni recién operado”. Y es que no: los riñones, cuando funcionan, lo hacen ininterrumpidamente, 24 horas al día. El “riñón artificial” que viene siendo el “Arturito” (máquina dializadora) lo hace tres veces por semana, durante cuatro horas. Bastante bien, bastante “libertad” nos da, tratándose de un riñón.

Poco después del almuerzo (que consistió en una dieta bastante liviana) uno de los enfermeros del Centro de Diálisis apareció con una de las máquinas. Tuvo que hacer una conexión no muy “ortodoxa” con las mangueras que llevaban y traían el agua que se utiliza para el baño de diálisis, ya que la cama en la que yo estaba quedaba muy a trasmano de las tomas de pared. Pero todo tiene soluciòn en este mundo y aproximadamente media hora más tarde ya estaba en condiciones de ser conectado.

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Una respuesta hacia “POST-OPERATORIO (II)”

  1. margaita delgadillo lópez escribió

    pregunto secuelas de una convulción por uremia o gastritis uremica y el estado emocional como funciona despues del quirófano donde te colocan el cateter para la diálisis y como es tu vida despues de la diálisis y que posibilidades existen de un trasplante. gracias

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