Diario de diálisis

Crónicas, reflexiones y sentimientos de un paciente que comenzó un tratamiento de diálisis

FELIZ PRIMAVERA. UNA REFLEXIÓN Y UN “REGALITO”.

Posted by Alejandro Marticorena en Viernes, 21 septiembre, 2007

Me quedé hasta esta hora porque mientras redacto estas líneas son las doce de la noche y entramos en la Primavera de 2007.

No sé por qué este año esperé la llegada de esta estación con bastantes más ganas que otras veces. Y creo imaginar por qué.

No sé si será trillado lo que voy a decir, pero lo diré igual. Creo que la Primavera simboliza renacimiento, renovación, quizás superación. Y de muchas cosas. De las esperanzas, de las fuerzas, de las expectativas, de los deseos… Simboliza además la llegada de los primeros calorcitos, de las primeras salidas de noche en mangas de camisa, o en remera, o incluso en ojotas. Sin esa cosa de encierro que tiene el invierno y el frío, ese doble encierro en una casa o, a la intemperie, en ropa, pulóveres, camperas, buzos…

La Primavera se siente de alguna forma como una “liberación” de esas ataduras, si lo son.

Y quienes hacemos diálisis sabemos de ataduras y de límites.

Quizás por eso este año esperé la Primavera con más ganas que otros años. Será mi segunda Primavera en diálisis, no es la primera. Y de paso, cómo se parecen “Primavera” y “primera”: podrían ser la conjunción entre “primera” y “ave”, ¿no?

Entonces, quizás la Primavera signifique este año, para mucha gente (para quienes recién empiezan diálisis, y para quienes hace demasiados años que están en tratamiento) la posibilidad de “descongelar” esperanzas, ganas, garra, fuerza y voluntad para seguir adelante con el tratamiento, que en definitiva no es una condena sino una salvación: nos permite seguir viendo la llegada de las primaveras… en todo sentido.

Feliz Primavera entonces. Más que nunca.

¿Y el regalo?

Ya va, ya va. Esto viene del post anterior, y quien no lo leyó, léalo, porque si no, no entenderá ni jota.

Lo que copio abajo es el relato que me mandó Andrea Arrieta, “la cuentera” que visita nuestra sala de diálisis todos los viernes pero que mañana (hoy, bah) no vendrá porque está en un congreso de nefrología en Rosario contando, justamente, su experiencia con pacientes de diálisis con quienes hace su trabajo de relatar historias.

El relato se llama “El rabino”. Es anónimo, y me pareció hermoso. Y por esas cosas de la vida, en algo tiene que ver con lo que dije más arriba.

Que lo disfruten.

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EL RABINO

(Anónimo)

El rabino de Vitevsk, de Marc Chagall Esta historia nos cuenta sobre un rabino llamado Baal Shem Tov que vivió hace mucho tiempo. Baal Shem Tov era muy conocido dentro de su comunidad porque todos decían que era tan bueno, tan generoso y tan piadoso, que Dios escuchaba sus palabras.

Todos los años, en un determinado día, Baal Shem Tov convocaba a todas las personas de su pueblo que tenían algún deseo o necesidad insatisfecha y los llevaba al bosque, a un lugar muy especial. Cuenta la leyenda que en ese lugar Baal Shem Tov encendía un fuego de una forma muy particular, con ramas y hojas; luego entonaba una oración en voz muy baja, casi inaudible.

Y dicen que a Dios le gustaban tanto esas palabras que decía Baal Shem Tov, que le fascinaba tanto el fuego y las personas allí reunidas tan llenas de fe, que no podía resistirse a sus pedidos y por lo tanto concedía los deseos solicitados.

Cuando el rabino murió, la gente no conocía las palabras que pronunciaba Baal Shem Tov; pero conocían el lugar en el bosque y la forma en que encendía el fuego. Continuaron con la tradición reuniéndose una vez por año y encendiendo el fuego de la misma manera. Como no conocían las palabras, cantaban alguna canción o entonaban algún salmo.

Y dicen…que a Dios le gustaba tanto ese fuego, ese lugar en el bosque y le agradaba tanto esa gente reunida que continuó concediéndoles los deseos.

El tiempo ha pasado, mucho tiempo, y aquí estamos nosotros.

No conocemos el lugar en el bosque; no sabemos encender el fuego como lo hacía Baal Shem Tov; tampoco sabemos cuales eran las palabras, sin embargo hay algo que sí sabemos: sabemos esta historia, conocemos este cuento.

Y dicen que Dios adora tanto este cuento, que le gusta tanto esta historia, que basta que alguien la cuente y que alguien la escuche para que, complacido, satisfaga cualquier necesidad y conceda cualquier deseo a todos los que estén/están compartiendo ese/este momento.

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3 comentarios to “FELIZ PRIMAVERA. UNA REFLEXIÓN Y UN “REGALITO”.”

  1. betoreyna said

    Maravilloso cuento, de esos que estimulan placenteramente el espíritu.
    Sería bueno que no solamente les cuente cuentos en la sala de diálisis, sino que además lo publique en este diario para poder disfrutarlo.

  2. Beto, ésa es mi idea. Ya le pedí a Andrea que me envíe por mail los que ya leyó. Y si ella está de acuerdo sería lindo ir publicando todos los que traiga a la sala.

    Un abrazo y gracias por escribir.

    Alejandro Marticorena.

  3. Daniel Gomez, Taretan said

    wow, definitivamante es de esas historias que erizan la piel…. es fantastica, esta llena de ezperanza e ilucion una gran gran historia!

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